lunes, 18 de agosto de 2014

La Naturaleza en el libro Anadel





Del libro Anadel de Julio Vega Batlle

"¿Qué puede hacer un hombre frente a esa arrobadora magia de luces y colores? ¿Gritar? ¿Echar a correr despavorido, hasta caer, exhausto, en el desconsuelo de la impotencia? ¿Arrancarse el alma y el espíritu y la mente, por inútiles , incapaces, ineptos instrumentos de pretendida creación artística? Basta con que la Naturaleza mueva uno de sus misteriosos resortes, para que se origine un cambio portentoso, invente un prodigio, produzca un cuadro nuevo, engendre una sorpresa, fabrique un milagro, trastorne la obra de los siglos y conmueva el ánimo del hombre, causando pavor, admiración, risa, lágrima, dolor, asombro, contentura, desesperación, locura, alegría...¡Qué hermoso desorden en el orden preestablecido! ¡Qué bellísima confusión, qué anárquico contrasentido en esa monocromía de grises y cobaltos y cadmios! No podemos hacer nada...Ni siquiera reír...ni llorar..."

Julio Vega Batlle







sábado, 9 de agosto de 2014

Existe tal cosa como la Comunidad Internacional?


Una comunidad la conforman un grupo de integrantes que se plantean metas comunes para bien de todos ellos y luchan por conseguirlas. En el caso de nuestro planeta todavía no existe una comunidad internacional, existen instituciones con más o menos buenas intenciones para proteger y defender a las grandes mayorías de los abusos de las minorías y a las minorías de los desmanes de las mayorías, pero sin  mucho éxito todavía.


Nunca antes había tenido la humanidad un mayor conocimiento acerca de los problemas que enfrentan diversas comunidades en todos los rincones del planeta. Problemas culturales, económicos, de salud, ambientales, morales, políticos…problemas que afectan de forma fundamental la dignidad humana. Pero el conocimiento no es suficiente.  Me pregunto, si el conocimiento también será un asunto de minorías, ya que las mayorías quizá no tengan acceso a los medios para poder edificarse y contrarrestar ni siquiera sus propios problemas o amenazas.

Pongo el ejemplo de la enfermedad que recién estamos experimentando, la chicunyunga. Tenemos realmente conocimiento de ella? Cómo la hemos combatido? Se han puesto todos nuestros esfuerzos para evitarla, y para combatirla? Esta comunidad nacional ha funcionado como comunidad ante esta enfermedad que ha atacado a todos los segmentos de la población?, aunque me imagino que los pobres deben haber sido los más afectados.  Como siempre, hay fenómenos atmosféricos o  de salud que afectan  más a los más pobres sencillamente porque sus condiciones sociales previas los hacen más vulnerables.

Ahora, el mosquito Aedes aegypti anda por donde quiera. No respeta la frontera entre barrio marginado y barrio encopetado. Se reproduce en aguas claras de barricas de agua lluvia como de floreros de rosas, todos estamos a expensas de sus picadas. Naturalmente en los sectores más populosos los mosquitos se darán más gusto, a más personas pican, más tienen posibilidades de contagiar a más y tienen que volar menos para encontrar sus víctimas. La comunidad nacional y sobre todo los estamentos encargados fracasaron: ya sea porque subestimaron la enfermedad,  por desconocimiento de la misma o por falta de diligencia y coordinación. Una cosa sí es clara, esta enfermedad nos ha igualado. Donde trabajo por ejemplo, hay exponentes enfermos de todos los estamentos y tipos de empleados, lo bueno que esto tiene es que esto ha creado una especie de solidaridad y de conciencia de la condición humana fundamental de todos y cada uno.

Yo me pregunto, existe una Comunidad Internacional gestionando eficientemente la no expansión y el control de la Chicunyunga o  de la Ebola? O va a pasar que la industria farmacéutica tan incontrolable como la industria armamentista va a sacar partido de estos flagelos? Existe una Comunidad Internacional gestionando eficientemente el proceso de paz entre Israel y Palestina y mientras tanto deteniendo los abusos que se están cometiendo? Y los yihadistas? Con qué permiso se metió USA en eso ahora? Para mí que son las fronteras, culturas, intereses de clases, ambiciones, falta de educación lo que que a la corta y a la larga se revierten contra la HUMANIDAD.

Mientras tanto nos alegramos con la abuela de mayo y la organización que ella dirige que después de 35 años le depara ese gran logro. Los avances genéticos, la voluntad, la comunidad a cargo para investigar realizó este logro, además de lo que significa en términos de alerta roja para el resto de los países que todavía permiten oprobios  como ésos.

Y aquí, apoyemos a comunidades internacionales en situaciones de injusticia,  pero no olvidemos a nuestro prójimo de Capotillo y Guachupita con su Chicun y sus conflictos cuasiarmados, no olvidemos nuestros problemas fronterizos y los procesos de regularización de papeles pero también de regularización de tránsito entre los dos países. No olvidemos fortalecer en la escuela dominicana la solidaridad, como virtud que se practica en el diario vivir, como virtud que tiene que ver con reconocer la integridad y la dignidad del otro y con actuar con sensibilidad y compasión.  
   



martes, 5 de agosto de 2014

Amiga mía, la vida es un cuento por contar


Amiga mía, tu visita y tus cuitas me han motivado estas reflexiones que pudieran  mover también otras amigas cercanas o distantes,  pero con cuentos  similares al tuyo. He acompañado tu esperanza en los últimos años. Te comprendo, la vida sin amor  es como vivir sin flores. No tengo que hablarte de amor, has amado y más de una vez y seguramente volverás a amar. Pero no vale la pena amar a quien no te ama. Entiendo lo que me cuentas, es verdad, las relaciones sanas están basadas en la reciprocidad y en un balance entre el dar y el recibir.

Amiga mía, nuestra vida es una concatenación de cuentos y narraciones donde somos las protagonistas. Mañana será otro día y podrás reiniciar otro cuento.  A veces cedemos a otros el derecho de narrar  nuestro cuento personal en vez de decidirnos a construirlo y contarlo nosotras mismas. Scherezade, la mujer de Las Mil y una Noches, decidió que ella no iba a pasar a la historia por ser una de las muertas del sultán.

Hay cuentos que ya están contados y cerrados como el del candado. También sabemos y a ti te conviene entenderlo ahora, que  en retrospectiva y de acuerdo al episodio del momento, los cuentos del pasado se tiñen del color que le arroja la sombra o la luz del presente.

 La anciana de más de noventa años, personaje central de la obra teatral “Tres Mujeres Altas” del escritor Edward Albee,  al tratar de rescatar el episodio más feliz de su vida asevera: “el momento  más feliz es cuando todo se ha terminado, cuando nos detenemos, cuando podemos detenernos”. Esta afirmación trashuma amargura e insatisfacción con su vida, ya que otros construyeron su vida: sus padres, los hombres, el esposo, el entorno, la época, el hijo. Al contar su cuento se dio cuenta que ese no era el cuento que ella quiso haber narrado, que otros intervinieron su historia y que su vida fue una cadena de reacciones a esas intervenciones.

Amiga, comprendo que cuando queda poco tiempo, tenemos la sensación de que hay que buscarle un final al cuento, afloran entonces los sabores agridulces que quedan en la memoria casi animal y un sentimiento hondo, visceral y general, de frustración o satisfacción. Pero te cuento que todavía te quedan muchos cuentos por escribir y reescribir.

José Luis Sampedro,  por su parte, en las postrimerías de su vida hizo unas reflexiones que recogió en su libro “Escribir es vivir”, que precisamente tratan del cuento de su vida.  A sus noventa y tantos de edad dice: “No he venido  aquí a hacer retórica, ni poética, ni literatura ni nada. He venido aquí a vivir, a vivir cuando se me está acabando la vida y, por tanto a disfrutarla más”. Este hombre construyó una vida con los elementos que le fueron dados, muchos de ellos ni buscados ni deseados, como la guerra civil española. Fue narrando su propio cuento lleno de vida, con alegrías y también tristezas, pero a conciencia y en plenitud. De esta forma en el umbral de la otra vida se puede entender su frase “a disfrutarla más”.  Esa narración fue como retocar un cuadro antiguo que cobra unos colores que quizá nunca tuvo.


Algunas mujeres venden  los derechos de autor de su propio cuento  y convierten el potencial  de su vida  en un rompecabezas sin sentido. Te invito amiga a ser como Scherezade  quien narró el mejor capítulo del cuento de  su vida en una situación de  muerte casi segura. Tú, amiga, te lo aseguro, tienes muchos cuentos por inventar.
   
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domingo, 27 de julio de 2014

El artista y su vocación

Todos los seres humanos tenemos algo de artistas, es decir cierta sensibilidad que nos convoca a mirar la realidad y  conmovernos. Pero no todos sentimos la llamada profunda de extendernos por la vida como artistas. Es decir tomar la definitiva decisión de nadar en esas aguas que algunas veces anegan el alma,  aunque fuera de ellas te deshidrates. 
En estos meses muchos estudiantes están eligiendo profesiones. Cuando uno de mis hijos decidió estudiar arte fue precisamente después de una crisis vocacional, yo diría que existencial. Después que exploró varias carreras y no encontró en su opinión  ni suficiente sustancia ni atractivo en ninguna de ellas para dedicar su vida entera,  se decidió entonces por  estudiar Arte. Como padres lo apoyamos en su decisión, no sin recibir cierta presión de algunas personas de nuestro medio que cuestionaban nuestro apoyo y  le sugerían  que  estudiara algo más práctico y que luego tomara el arte como un pasatiempo. 
 Hay vocaciones muy definidas y la de artista es una de ellas. El artista verdadero puede tener otros oficios que le ayuden a vivir en este medio, pero para poder llevar su existencia a flote requiere dedicar tiempo suficiente al arte. El arte es como un manantial que de vez en cuando brota de los ríos subterráneos del alma. La obra del artista, sea esta de la escritura, de la plástica, de la fotografía, del teatro, de la danza o de la música, se expresa como un intento de comunicarse con el mundo o de enfrentarse con él, pero siempre es una manera de conexión. 
 Las contradicciones del mundo cotidiano percuten de modo especial en las almas de los artistas. 
Algunas personas lidian con estos desafíos de una forma rápida tal como problema- solución, mientras que el artista lo procesa lenta y simbólicamente. Por un lado se encuentran sus fantasmas internos fruto de sus sueños, frustraciones  y expectativas y por el otro lado las presiones provenientes del entorno. Se produce a veces una colisión que paraliza o bien una propuesta-resolución en forma de Arte. El poeta Rilke plantea que “una obra de arte es buena si nace de una necesidad”. 
La vida cotidiana y sus avatares es el principal insumo para un artista. En la soledad profunda, que es el caldo de cultivo, fermentan las experiencias, los valores, las utopías, los sentimientos que con suerte se convertirán en manifestaciones artísticas. El mismo Rilke le aconseja al joven poeta “mas su soledad, aun  en medio de muy inusitadas condiciones, será sostén y hogar. Desde ella encontrará usted todos sus caminos”. Así, el artista es un rumiante de la realidad y requiere transformarla para poder vivir con ella y en ella. 
No tiene caso querer detener la vocación de artista, ni torcer su torrente por cauces más convencionales. Más tarde o más temprano se produce la eclosión en forma más o menos creativa, productiva, retorcida, explosiva, liberadora. No es por ser artista que la gente se mete en problemas internos o externos. Más bien es que la especial sensibilidad en la vivencia de estas realidades reclama una urgencia de expresión creativa.  Cada cual tiene su forma de ser y estar en el mundo. Aunque la del artista nos cause un poco de molestia y de inquietud, también tenemos que decir que no pocas veces nos proporciona alegría y gozo. 

domingo, 20 de julio de 2014

Mientras camino voy aprendiendo...


Que puedo sentarme un rato a contemplar sin por ello detenerme.

Que continuamente estamos "recalculating" para hacer el camino más orgánico y personalizado.

Que todas las personas que encuentras en el camino tienen un sentido en tu vida, pero no el mismo: algunas son para aprender a compartir y tolerar, otras para disfrutar, otras para aprender a decir adiós, otras para reír un poco, otras para realizar un proyecto puntual, otras para quedarse instaladas en el fondo del corazón, pocas para varias de las anteriores.

Que la intimidad no es solo cosa de cuerpos sino también de almas.

Que la naturaleza evoca procesos internos que ocurren al interior de nosotros mismos.

Que no solo lo que se evidencia es lo que ocurre al interior, que lo que sale al exterior es porque se ha estado gestando por dentro.  

Que mientras más estrechos sean los principios más hay que recortar la vida para que quepa en ellos, porque si no cabe, hay que recortarla y mutilarla, u olvidarla, o darse golpes en el pecho para que la culpa se libere sin resultados.

Que aunque tengamos un objetivo o meta no por eso hay que caminar como caballo orejero. 

Que observar y estar alertas, ni implica juicio ni lapidación, pero sí pensar, siempre pensar, eso es aire, oxígeno para las cañerías del cerebro y del corazón, porque comprender ayuda a poner las cosas en su lugar, aunque luego las cambiemos de sitio.

Que hay personas que por el momento no pueden dar más de lo que dan, sea en el plano físico, afectivo o intelectual, pero que nunca hay que cerrarles las puertas de sus potencialidades.

Sigo aprendiendo y mientras tanto, desaprendiendo....








domingo, 6 de julio de 2014

Ciencia o conveniencia

No todo lo que creemos puede ser sometido a un razonamiento lógico y  verificable.  No todos los campos del conocimiento son científicos. En el campo de la ciencia los argumentos y evidencias científicas buscan poner a prueba las hipótesis nulas aunque no puedan probar las hipótesis alternativas que son las que van empujando la ciencia. Hay fenómenos espirituales que no pueden ser ajustados al conocimiento científico. Los científicos de las distintas ramas buscan evidencias difíciles de encontrar en todos los fenómenos que acontecen, los religiosos tampoco pueden verificar científicamente sus creencias, suposiciones u objetos de fe. Desde mi punto de vista el campo espiritual y el científico deberían tener en común la evolución de la consciencia.

Las creencias en el fondo no son completamente ingenuas no racionales, aunque intenten ser sustentadas “científicamente” o no, hay motores en el inconsciente que las alimentan. En sus inicios son viscerales, luego se les montan razones que las acomodan y las hacen potables a la mente humana. Es decir nacen de intuiciones, rebeldías, inseguridades, esnobismos…luego se les buscan cuerpo de sustentación. Los más serios buscan evidencias, contrariamente a los más necios que rechazan las evidencias más evidentes, con tal de no moverse de su cómoda posición.

Los cuerpos de creencias  son tan variados y  particulares como la cantidad de personas que existe, aunque la gente los decline para adosarse a una "religión" y  momentáneamente dejar a un lado sus creencias en construcción para suscribir convenientemente las de su “religión” y así sentirse perteneciente y protegida.

Cada persona tiene sus creencias íntimas que son construidas a partir de su cultura, de la familia, de sus experiencias, de los grupos a que va perteneciendo o quiere pertenecer. Hay que conocerlas, pero cada persona quiere vivir en “paz”, aunque la paz signifique intentar acallar sus enemigos internos, su falta de aceptación a sí misma, manifestando en cambio continua rebeldía contra los demás o contra la cultura a quien ella misma le permite manipulación. 

Para pertenecer o simpatizar por ejemplo,  a un partido político hay que renunciar a muchos principios y creencias propias a cambio de unas conveniencias. No importa las evidencias en contra de los principios que dices tener pero todo queda justificado, o por la incapacidad de rectificar o por las acomodaciones que supone la pertenencia a ese cuerpo de ideas o de prácticas. Para justificar eso racionalmente hay que atacar a los contrincantes despiadadamente. 


En el fondo se trata de permanecer cómodo o cómoda sin tener que luchar contra nuestra mediocridad, que no es más que un espíritu acientífico porque no busca verdades, sino argumentos para sostener realidades que nos permiten la inmovilización. Se trata entonces de ganar y fortalecer mi posición para seguir apoltronada, inventar y buscar argumentos y contraargumentos para justificar mis heridas y culpar de ellas a los que como yo, también han estado acomodándose a un nivel  de consciencia que evita la interpelación y la evolución.

Concuerdo con este proverbio chino: "el pájaro no canta porque sabe la respuesta; canta porque tiene una canción". Estamos llamados a una gran coral, de múltiples voces y melodías, que busquen  la armonía, aunque en el proceso desafinen. Esto supone mucho trabajo interior y exterior.     


domingo, 1 de junio de 2014

A las madres y los padres de este tiempo



Si algo tenemos en común todos los padres y madres es el deseo de que nuestros hijos reciban la mejor educación y  sean  felices. Lo que varía muchas veces son los medios para conseguir eso y también el concepto que tenemos de felicidad y de buena educación. 
Para muchos adultos la felicidad consiste en la ausencia de problemas. Si esto fuera así la felicidad sería un bien imposible, puesto que la vida es un camino a veces llano, pedregoso a ratos, con cuestas empinadas, alegres oasis o quietos remansos. Los  momentos de mayor satisfacción íntima se tienen a veces cuando se logra vencer una situación difícil o solucionar un problema. Por el contrario, el placer en sí mismo a  veces no deviene en felicidad sino más bien en vacío. 
La teoría de que cualquier tiempo pasado fue mejor y de que a los hijos hay que evitarles los sufrimientos porque luego éstos vendrán por montones en la edad adulta, es fallida. En primer lugar ¿quién ha dicho que los niños  y jóvenes realmente no experimentan situaciones dolorosas para su edad? ¿Cómo creemos que es posible evitárselas por más que lo intentemos?  La ausencia de bienes materiales o el aburrimiento no es la causa mayor de sufrimiento en muchos  niños y jóvenes de clase media. Lo es más la ausencia de padres y madres presentes en sus procesos afectivos. 
Cada persona según su temperamento y las circunstancias con las que le toca lidiar, va conformando su carácter. Cuando decimos que una persona tiene un carácter fuerte deberíamos hablar de alguien que acomete los problemas de la vida según su edad con valentía e integridad. Esa manera de enfrentar las situaciones de la vida se enseña desde la niñez a través de las cosas pequeñas de cada día y se continúa en la adolescencia a través de dar respuestas a las problemáticas más complejas de esta etapa evolutiva. 
Los adultos así como los niños y jóvenes tenemos nuestros desafíos y para decirlo en términos del  rezo del rosario, todos tenemos según nuestra etapa evolutiva, nuestros misterios gozosos, dolorosos y los hay también gloriosos.  Nada ni nadie nos puede evitar el combate del crecimiento personal y espiritual. Ese es un camino particular para cada quien que tiene que ver con tantas variables conocidas y con tantas otras ignotas, que no vale la pena angustiarse, aunque sí es preciso pertrecharse. 
Lo mejor que unos padres jóvenes pueden hacer con sus hijos en estos tiempos es primeramente entender que este es su tiempo, presente, y que por tanto ellos tendrán herramientas para lidiar con el momento que les tocará vivir. 
También es importante,  como parte de sus pertrechos, que les enseñemos a cooperar, a organizarse con otros, a respetar, porque no es a base de atropellos y abusos que vamos a salir adelante como país, ni tampoco es verdad que nos vamos a salvar solos. Aunque sufran un poco, es necesario que les enseñemos a ser responsables como condición básica de la libertad. En este sentido es mejor una ganada mala nota a tiempo que una irresponsabilidad perpetua. También es importante que nuestros hijos nos vean trabajando con honestidad y optimismo, estas virtudes se contagian en el ambiente familiar. 
Como abono a la felicidad es necesario que les enseñemos a disfrutar con pequeñas cosas de cada día. Que les afilemos la sensibilidad estética, afinando los sentidos para percibir la belleza en todas sus manifestaciones. Naturalmente para eso hace falta tiempo elegido para mirar, oler, saborear, escuchar todo lo que la naturaleza y la cultura nos ofrece. Imprescindible es que aprendan a sentir y  a saber lo que sienten; que aprendan a expresar lo que sienten sin arrollar, la felicidad muchas veces deviene de la comprensión uno mismo.
Cada momento de la historia, de la vida y cada individuo en particular tiene sus retos. De seguro los  hijos sabrán enfrentarlos mejor con la compañía respetuosa y amorosa de unos padres y madres que lejos de querer evitarles el sufrimiento o solucionarles los problemas al vapor, o hacer trampas en su favor, los dejan vivir las consecuencias de sus decisiones y los acompañan para darles seguridad de que ellos pueden. De esta manera se les templa el carácter y se los prepara para este mundo que además de ofrecerles  tantas oportunidades para desarrollarse y ser felices, también está lleno de amenazas y riesgos.